F-eines: Literatura castellana.

Octubre y noviembre 2011

Después de analizar la estructura de los exemplos que don Juan Manuel ofrece en El Conde Lucanor, decidimos imitarlos. Partimos de un cuento común para todos: "La promesa del renacuajo", de Tony Ross y Jeanne Willis. Lo que teníamos que aportar era el planteamiento de la consulta que lleva al cuento, el consejo que de él se extrae y el dístico que resume dicho consejo.

Ha sido realmente una elección disputada, en la cual los seis textos más votados han sido los de... 

Mireia Borja - 70 puntos

Ruben Bañuelos - 65'5 puntos

Ivette Mateo - 62 puntos

Mariona Callejas - 61 puntos

Laia Giménez y Queralt Puig - 59'5 puntos

Aquí los tenéis:

"El Conde, con un nuevo problema, fue a visitar a Patronio para pedirle consejo:
-Patronio, viejo amigo, la vida vuelve a ponerme a prueba con esta difícil situación: hace años que un amigo y yo no nos vemos. Fue una amistad verdadera la nuestra. Antes de separarnos, prometimos que no cambiaríamos jamás, que nada afectaría nuestra amistad. Mañana por la mañana nos volveremos a encontrar. ¿Qué hacer si no me acepta tal y como soy? ¿Tengo que enseñar mi yo de antes o mostrar el yo de hoy?
Patronio, como siempre, un cuento le contó:

Allí donde el sauce casi besa el agua, un renacuajo se encontró con una oruga. Se miraron fijamente a los diminutos ojos... Y se enamoraron.
Ella era para él como un maravilloso arco iris, y él era para ella como una perla negra y brillante.
- Me encantas- dijo el renacuajo.
-Tú también me encantas- contestó la oruga.
-Prométeme que nunca vas a cambiar.
-Te lo prometo- dijo el renacuajo.
Pero estaba tan claro como que el tiempo cambia que el renacuajo no podría cumplir su promesa.
La siguiente vez que se encontraron, a él le habían crecido patas.l
-Has roto tu promesa- dijo la oruga.
-Perdóname- suplicó el renacuajo. No he podido evitarlo. Yo no quería que me salieran patas... Solo te quiero a ti, mi maravilloso arco iris.
-Y yo solo te quiero a ti, mi brillante perla negra. Prométeme que nunca vas a cambiar- dijo la oruga.
-Te lo prometo- dijo el renacuajo.
Pero estaba tan claro como que las estaciones cambian que la siguiente vez que se encontraron, a él le habían salido manos.
-Has roto tu promesa dos veces- lloró la oruga.
- Perdóname- suplicó el renacuajo. No he podido evitarlo. Yo no quería que me salieran manos. Solo te quiero a ti, mi maravilloso arco iris.
-Y yo solo te quiero a ti, mi brillante perla negra.Te daré una última oportunidad- dijo la oruga.
Pero estaba tan claro como que el mundo cambia, que el renacuajo no podría cumplir su promesa. La siguiente vez que se encontraron, él no tenía cola.
-Has roto tu promesa tres veces, y ahora, además, has roto mi corazón- gimió la oruga.
-Pero tú eres mi maravilloso arco iris- dijo el renacuajo.
-Sí, pero tú ya no eres mi brillante perla negra. Adiós.
La oruga trepó sauce arriba llorando su pena hasta que por fin se durmió.
Una noche cálida, ella se despertó. El cielo habia cambiado, los árboles habían cambiado.
Todo había cambiado... excepto el amor que sentía por el renacuajo. Aunque él hubiera roto su promesa, ella decidió perdonarle.
Extendió sus alas y revoloteó en su busca.
Allí donde el sauce casi besa el agua, había una rana sentada sobre una hoja de nenúfar.
- Perdone- saludó la mariposa. ¿Ha visto usted a mi brillante per...?
Aún estaba diciendo "perla" cuando la rana dio un salto y se la comió de un bocado.
Tras esto, la rana esperó allí... recordando con cariño a su maravilloso arco iris...Y preguntándose adónde habría ido.

-Como veis, vuestro problema tiene solución. Una amistad es verdadera cuando dos son como son. Vuestro amigo, señor conde, mañana demostrará su valía, pues un amigo de verdad es aquel que no le teme al cambio, es aquel que lo acepta en pasado, presente y futuro. Eso tenedlo por seguro.

Una amistad es verdadera
cuando en cambio no es barrera."
                                                                                                                                                      MIREIA BORJA

 


 

        Un día, el Conde fue a visitar a Patronio porque tenía un problema y no sabía qué debía hacer. El Conde le dijo lo siguiente:

-Mira, Patronio, hace unos días que no sé si estoy actuando bien con mi mujer. Por miedo a perderla, le digo que sí a todo lo que me pide, pero no creo que le pueda dar tanto... Me pide demasiados caprichos... Pero es que ella me promete tanto y me plantea un futuro tan feliz a su lado, que no puedo decirle que no a nada.               

Patronio, como siempre, un cuento le contó:

Allí donde el sauce casi besa el agua, un renacuajo se encontró con una oruga. Se miraron fijamente a los diminutos ojos... Y se enamoraron.
Ella era para él como un maravilloso arco iris, y él era para ella como una perla negra y brillante.
- Me encantas- dijo el renacuajo.
-Tú también me encantas- contestó la oruga.
-Prométeme que nunca vas a cambiar.
-Te lo prometo- dijo el renacuajo.
Pero estaba tan claro como que el tiempo cambia que el renacuajo no podría cumplir su promesa.
La siguiente vez que se encontraron, a él le habían crecido patas.l
-Has roto tu promesa- dijo la oruga.
-Perdóname- suplicó el renacuajo. No he podido evitarlo. Yo no quería que me salieran patas... Solo te quiero a ti, mi maravilloso arco iris.
-Y yo solo te quiero a ti, mi brillante perla negra. Prométeme que nunca vas a cambiar- dijo la oruga.
-Te lo prometo- dijo el renacuajo.
Pero estaba tan claro como que las estaciones cambian que la siguiente vez que se encontraron, a él le habían salido manos.
-Has roto tu promesa dos veces- lloró la oruga.
- Perdóname- suplicó el renacuajo. No he podido evitarlo. Yo no quería que me salieran manos. Solo te quiero a ti, mi maravilloso arco iris.
-Y yo solo te quiero a ti, mi brillante perla negra.Te daré una última oportunidad- dijo la oruga.
Pero estaba tan claro como que el mundo cambia, que el renacuajo no podría cumplir su promesa. La siguiente vez que se encontraron, él no tenía cola.
-Has roto tu promesa tres veces, y ahora, además, has roto mi corazón- gimió la oruga.
-Pero tú eres mi maravilloso arco iris- dijo el renacuajo.
-Sí, pero tú ya no eres mi brillante perla negra. Adiós.
La oruga trepó sauce arriba llorando su pena hasta que por fin se durmió.
Una noche cálida, ella se despertó. El cielo habia cambiado, los árboles habían cambiado.
Todo había cambiado... excepto el amor que sentía por el renacuajo. Aunque él hubiera roto su promesa, ella decidió perdonarle.
Extendió sus alas y revoloteó en su busca.
Allí donde el sauce casi besa el agua, había una rana sentada sobre una hoja de nenúfar.
- Perdone- saludó la mariposa. ¿Ha visto usted a mi brillante per...?
Aún estaba diciendo "perla" cuando la rana dio un salto y se la comió de un bocado.
Tras esto, la rana esperó allí... recordando con cariño a su maravilloso arco iris...Y preguntándose adónde habría ido.                          

-Conde, después de este cuento, habrás entendido que es mejor no prometer cosas que no sabes si podrás cumplir porque entonces, podrías acabar mal. Es mejor decir que no, antes de que tu mujer se haga ilusiones, te idealice como alguien que no eres realmente y, a la hora de la verdad, nada de nada.

MORALEJA: No prometas lo que no puedas hacer
                       o un mal final vas a tener.

QUERALT PUIG